El lobo es la prueba del algodón del conservacionismo en España.
Os dejamos una interesante noticia para entenderlo.
En ASCEL estamos orgullosos de nuestra postura «absolutamente inamovible en defensa del lobo» (sic) y de que no haya sitio ni nos inviten para negociar en pseudo-procesos de diálogo y mediación cuántos lobos hay que matar para satisfacer los deseos del lobby agroganadero.
El problema lo tienen otros colectivos y entidades, que ya no tienen que explicar dónde se sitúan a la luz de lo expuesto. Con el lobo solo hay dos caminos, o se protegen (con rigor y eficacia) o se matan (y/o se negocia su muerte, en forma de cupos).
Además, la ciudadanía no entiende que ciertos profesionales no clarifiquen de una vez por todas que ya estamos sustentando el teórico «debe» del lobo, a través de la PAC, ayudas a priori que suponen en 40% del presupuesto de la UE y que obligan por su eco-condicionalidad a que esas actividades del sector primario no sean lesivas con nuestra biodiversidad, y a través de ayudas a posteriori, en caso de presuntos ataques. Todas esas subvenciones son para que haya lobos, algo que en la Rioja brilla por su ausencia, a pesar de la elevada potencialidad de ese territorio, en particular todo el Sistema Ibérico y las sierras del norte y noroeste.
Toda la noticia en el diario El Día de la Rioja.
