A primera vista, su utilidad parece innegable: permiten detectar animales tanto de noche como de día, independientemente de las condiciones de luz, lo que facilita la localización de fauna incluso a gran distancia o tras vegetación densa. Pueden ser de gran ayuda para localizar ejemplares heridos o controlar especies invasoras. Sin embargo, su uso indiscriminado en entornos de vida silvestre plantea un problema creciente y, en muchos casos, invisible: el impacto que estas tecnologías pueden tener sobre la fauna.
El impacto oculto de las cámaras térmicas sobre la fauna silvestre
El principal riesgo no es la cámara en sí, sino cómo y para qué se usa. La facilidad con la que permiten localizar animales reduce drásticamente el esfuerzo de rastreo tradicional, que implicaba horas oteando laderas y bosques con prismáticos y telescopios.
La fauna silvestre ha evolucionado durante miles de años desarrollando adaptaciones que le permiten sobrevivir en su entorno. Una de las más importantes es el mimetismo: la capacidad de camuflarse con el medio para evitar ser detectada por depredadores o amenazas.
En el caso del lobo ibérico (Canis lupus signatus), este mimetismo es especialmente acusado, resultado de siglos de selección artificial impuesta por la persecución humana: los individuos más visibles o con pelajes llamativos fueron eliminados, quedando una población con tonos crípticos que se confunden con el paisaje.
A ello se suma que, debido a la presión humana, el lobo ha pasado a ser predominantemente nocturno, aprovechando la oscuridad para desplazarse, cazar y reproducirse con mayor seguridad. Sin embargo, el uso de visores y cámaras térmicas neutraliza por completo estas adaptaciones, ya que estos dispositivos detectan la radiación infrarroja emitida por el cuerpo del animal tanto de noche como de día, sin que la fauna pueda contrarrestar esa detección.
Esto no solo rompe el equilibrio natural que había permitido al lobo coexistir con su entorno y con la presencia humana, sino que lo sitúa en una vulnerabilidad extrema, especialmente frente a cazadores furtivos o personas que buscan acercarse demasiado para obtener imágenes.
La Iniciativa Popular por el Lobo ya ha advertido que la especie se encuentra en un estado de conservación desfavorable en España, y el uso de estas tecnologías podría agravar la situación. El artículo que publicamos nuestra página, “Fotografía y actividades con fauna salvaje: ¿qué permisos se necesitan en España?”, nos recuerda que todo esto tiene un marco legal claro que no se puede ignorar.
Fototrampeo: otra herramienta con riesgos similares
Aunque para instalar cámaras de fototrampeo suele requerirse autorización administrativa, el mercado de estos dispositivos se ha disparado. Cada vez más personas los adquieren sin un objetivo científico o de conservación, sino para controlar fauna por motivos particulares, desde el seguimiento de presas para caza hasta la simple acumulación de imágenes en redes sociales.
Esto provoca:
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Estrés y alteración de hábitos en fauna silvestre.
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Exposición innecesaria de animales en zonas de cría o refugios.
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Posibles infracciones legales en espacios naturales protegidos.
Según el artículo de la Iniciativa Popular por el Lobo, las comunidades autónomas exigen permisos específicos para la instalación de hides fijos, fototrampeo y actividades comerciales con fauna salvaje. En caso contrario, puede aplicarse la Ley 42/2007 y el RD 139/2011 del Listado de Especies en Régimen de Protección Especial (LESPRE).
Su uso indiscriminado puede generar efectos similares a los de las cámaras térmicas: estrés, alteración de hábitos y exposición innecesaria de animales en zonas sensibles, incluidas áreas de cría o refugios de especies amenazadas.
Uso responsable y regulación necesaria
Si bien las cámaras térmicas y de fototrampeo pueden ser herramientas valiosas en contextos específicos —búsqueda y rescate de fauna herida, control de especies invasoras, estudios científicos autorizados—, su empleo debe regirse por criterios éticos y legales claros.
5 claves para un uso ético de cámaras térmicas y fototrampeo
- Conoce la normativa: Infórmate sobre la legislación española sobre fauna y protección de datos.
- Justificación legítima: Utilízalas únicamente cuando tengan fines claros como rescate, investigación o control de plagas.
- Minimiza el impacto: Reduce tiempo de uso y frecuencia para no alterar comportamientos.
- Prefiere alternativas suaves: Cuando sea viable, opta por métodos menos invasivos como prismáticos o cámaras de lente larga.
- Protege también la privacidad humana: Evita su uso en contextos donde puedan vulnerar la intimidad de personas sin consentimiento.
Una llamada a la regulación
Desde una perspectiva conservacionista, la venta y el uso de cámaras térmicas en entornos de naturaleza deberían estar regulados y restringidos a fines justificados y supervisados. Sin control, estas tecnologías colocan a la fauna salvaje en clara desventaja y, dependiendo de las intenciones de quienes las utilicen, pueden ser un arma más contra especies ya amenazadas.
En algunos casos, autorizaciones para caza: una grieta preocupante
En algunas regiones españolas se ha autorizado el uso de cámaras térmicas o visores nocturnos para la caza en casos concretos, como el control de sobrepoblación de jabalíes, con condiciones específicas. Andalucía, Aragón, Comunidad Valenciana, Murcia, Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid, Cataluña y Navarra permiten su uso bajo ciertas limitaciones. En cambio, Castilla y León, País Vasco y La Rioja lo prohíben totalmente.
El riesgo para la privacidad de las personas
Más allá del impacto en la fauna, no debe olvidarse que las cámaras térmicas y de fototrampeo pueden emplearse también para invadir la intimidad de las personas. Su capacidad para detectar siluetas y movimientos a distancia, incluso a través de obstáculos, abre la puerta a usos ilícitos y éticamente reprobables, desde el espionaje a la vigilancia no autorizada.
Esto convierte la cuestión en un problema no solo ambiental, sino también de protección de derechos fundamentales, reconocido en la Constitución Española, artículo 18, que garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
Marco legal y sanciones en España
- Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD) y el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD): establecen que la captación de imágenes de personas sin su consentimiento puede suponer una infracción grave o muy grave, con sanciones de hasta 20 millones de euros o el 4 % de la facturación anual para empresas.
- Código Penal, artículo 197: castiga con penas de prisión de 1 a 4 años la obtención y difusión no autorizada de imágenes o grabaciones que vulneren la intimidad.
- Normativa autonómica de medio ambiente: en muchas comunidades, instalar cámaras de fototrampeo sin permiso o usarlas para el seguimiento de fauna protegida puede conllevar multas que superan los 200.000 € y la incautación del material.
Ejemplos recientes:
- En 2023, la Guardia Civil intervino en varias provincias equipos de fototrampeo instalados ilegalmente en zonas de cría de especies protegidas, con multas superiores a 60.000 €.
- En 2024, un particular fue sancionado en Galicia por captar imágenes de personas sin consentimiento mediante un visor térmico instalado en una finca privada colindante con un sendero público.
Accesibilidad de los dispositivos: precios medios en el mercado
Aunque la tecnología térmica ha sido históricamente costosa, hoy en día existen alternativas para distintos presupuestos, lo que la hace fácilmente accesible. En las referencias que hemos utilizado para la elaboración del artículo aparecen algunos ejemplos de estos productos de los que no tenemos ninguna intención de hacer publicidad, aparatos que cualquier persona puede adquirir sin ningún tipo de permiso ni condicionamiento.
Esto significa que tanto las cámaras térmicas como las de fototrampeo están claramente al alcance de cualquier persona común, lo que intensifica la urgencia de promover un uso responsable y regulado.
La tecnología puede y debe estar al servicio de la conservación y el interés común. Pero sin una ética sólida, una regulación clara y una concienciación social, lo que hoy parece una oportunidad, podría convertirse en una amenaza silenciosa para la biodiversidad y la privacidad. Compactas, accesibles y efectivas, estas cámaras no solo facilitan la observación, sino también sonoras tentaciones para quienes buscan notoriedad o privilegios frente a la fauna. La responsabilidad recae en todos: usuarios, tiendas, autoridades y plataformas educativas.
Referencias
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Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) – Reglamento (UE) 2016/679
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Normativa autonómica sobre caza con visión nocturna y térmica – Jaraysedal
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Dónde se puede cazar con térmico y nocturno – Young Wild Hunters
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Debate sobre precios bajos de cámaras de fototrampeo – Reddit
- Fotografía y actividades con fauna salvaje: ¿qué permisos se necesitan en España?
