De hecho, me he planteado abrir una línea taxonómica nueva, con una nueva subespecie en la que clasificar y acoger a todos los ejemplares maltratados y con aspecto de ser tratados como apestados.
Canis lupus signatus desolatus, la llamaré y seguro que en sus ojos doloridos y en su faz de criaturas, vencidas y ultrajadas encontraras, la compasión que a esta sociedad le falta con los animales en general y con el lobo en particular. Me cuenta Víctor, que la fotografía corresponde a un ejemplar macho fotografiado en libertad y por tanto no afectado psicológicamente por la vida en cautividad lo que le otorgaría más lógica a su semblante de ser vivo derrotado, la foto se tomó en la Raya de Zamora con Portugal. No hay derecho que nuestra fauna silvestre tenga que vivir bajo tal presión y persecución, que llegue a notársele en el rictus, el duelo por tantos compañeros abatidos, el miedo y la agonía en la mirada. Como sociedad, no podemos permitir que el Canis desolatus prolifere como algo natural y asumible. No queremos en nuestros montes lobos tristes y temerosos. Ni debemos ni queremos soportarlo. Ya va siendo hora de cambiar el llanto por el júbilo y normalizar de una vez por todas nuestra relación fraterna con los animales, eso nos humanizará.
