Históricamente los depredadores han sido perseguidos por los humanos. A mediados del siglo pasado, detrás de la organización denominada «Junta de Extinción de Alimañas» había un plan para exterminar bastantes animales.
Ahora que cumplimos un cuarto de siglo XXI, podríamos pensar que la sociedad ha avanzado desde la época del franquismo, y así es en muchos ámbitos.
Sin embargo, el camino propuesto por el Gobierno andaluz nos recuerda, tristemente, a las iniciativas de aquellos tiempos.
El zorro, que parece ser un carnívoro secundario, es extremadamente importante en los ecosistemas, controlando la población de muchos roedores, entre otros animales.
A pesar de todo, la persecución directa e indirecta que sufre el zorro, haciéndolo culpable de todos los males, ya es asfixiante.
Lamentablemente, parece que en lugar de cambiar esta tendencia e ir a mejor, una vez más y de forma incomprensible, han vuelto a poner al zorro en el punto de mira, junto con otras especies, de modo que se repitan las brutalidades vistas muchas veces.
La historia no cambia.

