Más de cinco días después, los daños materiales y en animales se siguen contabilizando, reparando en la explotación de los hermanos Brun compuesta de 800 ovejas, que en la madrugada del jueves al viernes sufrieron un ataque de cánido. En el momento murieron 15 animales, decenas quedaron desperdigados por el Canal Calanda-Alcañiz y montes aledaños y a casi otra quincena hubo que sacrificarla por las heridas que presentaban. Unas ovejas aparecieron con daños en las patas traseras y la tripa, otras también en el cuello. A La Alfranca se llevaron a analizar una de cada tipo de herida y, el informe de la necropsia del departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, dictamina que son heridas provocadas por perro.
Este resultado obtenido este martes tras estudiarlo desde el viernes, descarta la actuación del lobo, tal y como sospechaban los propietarios de la explotación afectada que iba a suceder. «Para mí es el lobo, pero lo reconozca o no la administración, el mal ya está hecho, esto es un desastre», lamentó Juan Carlos Brun antes de conocer el resultado. Las ovejas estaban estabuladas con un vallado eléctrico de 1,90 metros que acabó tumbado en parte por la estampida de los animales. Una decena siguen desaparecidas, aunque da por hecho que los números crecerán tanto en extraviadas como en muertas, porque siguen pendientes del estado de algunas que se recuperan de heridas. Algunas de las preñadas abortaron.
