Una entrevista de Ismael Juárez Pérez en el diario Público.
“El aumento de dos manadas, de 43 a 45, no justifica un cambio en el estatus del lobo”, repite varias veces Maritxu Ameigeiras, responsable de biodiversidad en Ecoloxistes n´Aición, la federación asturiana de Ecologistas en Acción. Desde su posición, reflexiona sobre las polémicas en torno a la coexistencia entre fauna salvaje y actividades humanas en Asturias, una región donde el lobo ocupa el 83 % del territorio, según datos oficiales recientes.
El Gobierno de Asturias, junto con otras comunidades loberas como Galicia, Cantabria y Castilla y León, ha elaborado un estudio que refleja la expansión territorial y el crecimiento de esta especie en el noroeste. Este informe defiende rebajar su protección, destacando mejoras significativas en los últimos años.
Pese a este crecimiento del 18,4 % en la población de lobos respecto al período anterior, el Gobierno asturiano ha advertido en diversas ocasiones que la “sobreprotección” del lobo ha generado consecuencias negativas, como un aumento de los conflictos ganaderos y un repunte del furtivismo.
El reciente estudio llevado a cabo por el Principado de Asturias, junto con otras comunidades autónomas, afirma que el lobo está en un estado favorable en regiones como Asturias. ¿Cree que la protección a esta especie sigue siendo necesaria?
El aumento de dos manadas, de 43 a 45, no justifica un cambio en el estatus del lobo. Es importante destacar que la evaluación de su estado no puede basarse en una región específica, sino que debe hacerse a nivel estatal. En España, el estatus del lobo sigue siendo desfavorable debido a su limitada variabilidad genética y otros factores científicos. Además, el criterio europeo establece que la especie no está en un estado adecuado en el país. La protección sigue siendo necesaria para garantizar su viabilidad a largo plazo y evitar el uso político de datos incompletos.
Los ganaderos afirman que los ataques al ganado han aumentado desde que se suspendieron los controles poblacionales. ¿Cómo respondería a esta preocupación?
Los estudios muestran que los controles poblacionales pueden tener un efecto contraproducente. Cuando se desestructura una manada, aumenta la frecuencia de ataques al ganado debido a la pérdida de su estructura social. Además, la estrategia nacional para la coexistencia entre el lobo y la ganadería, aprobada en 2022, incluye medidas para mitigar estos daños. Sin embargo, la implementación de estas medidas ha sido desigual.
¿Qué medidas concretas son las más eficaces para proteger al ganado sin recurrir a la caza o al control poblacional del lobo?
Está recogido en la “Estrategia para la conservación y gestión del lobo y su convivencia con las actividades del medio rural”, aprobado por Conferencia Sectorial de julio 2022, con la firma del Principado. Existe consenso en que las medidas preventivas de protección con cercados perimetrales para los animales más vulnerables (terneros, ovejas y cabras), y la presencia del pastor y de perros guardianes, además de los cercados nocturnos, resultan efectivas cuando se aplican de forma adecuada. También existen estrategias disuasorias, como dispositivos sonoros, aunque son menos consistentes en su eficacia. Es crucial que se gestionen bien los fondos destinados a estas medidas y que los ganaderos reciban apoyo suficiente para implementarlas.
¿Hay experiencias en otros lugares de los que se puedan aprender soluciones?
En países como Francia o Italia, el producto local tiene un gran valor, y los ganaderos reciben apoyo para coexistir con depredadores como el lobo. La administración compensa rápidamente las pérdidas, proporciona mastines y fomenta la educación ambiental. Este enfoque reduce tensiones y genera beneficios económicos, como el turismo de observación de fauna. Además, en lugares como Sanabria está la experiencia de “Pastando con lobos”, ganaderos con un modo de vida adaptado al terreno y que promueve el bienestar animal, la alimentación saludable del ganado y la coexistencia con el lobo y la fauna salvaje en nuestro territorio.
“la protección ha permitido cierta expansión de la especie, pero el furtivismo sigue siendo un problema grave”
Según datos oficiales, un 14 % de los lobos marcados con collares GPS en Asturias entre 2017 y 2022 murieron por prácticas ilegales. ¿Cómo valora la efectividad de las políticas de protección actuales?
La falta de transparencia en el marcaje de lobos genera sospechas. Si bien la protección ha permitido cierta expansión de la especie, el furtivismo sigue siendo un problema grave. Es esencial aumentar las sanciones, pero también fomentar el diálogo y educar para reducir la polarización.
¿Cree que debería aumentarse la sanción de estos delitos?
Sí, las sanciones deberían ser más severas, pero no es suficiente. Las soluciones deben incluir también el diálogo y la educación ambiental para evitar la polarización y promover una convivencia constructiva.
¿Qué le diría a la comunidad rural que siente que el lobo representa una amenaza para su forma de vida?
Les invitaría a reflexionar sobre quién es realmente el causante de sus problemas económicos. La ganadería extensiva enfrenta dificultades incluso en zonas donde apenas hay lobos, como en Soria, debido a la falta de relevo generacional y la valoración insuficiente de su trabajo. Creo que es importante trabajar juntos para buscar soluciones que beneficien tanto al sector ganadero como al medio ambiente.
¿Qué impacto tienen las prácticas de furtivismo en la percepción social del lobo y su conservación?
El furtivismo alimenta la polarización y genera un ambiente de tensión y violencia que no favorece ninguna solución. Actos como los de hace unos días cuando colgaron dos lobos en uno de los paneles informativos de la Ruta de Arcenorio, en Ponga, algo que ya ha ocurrido anteriormente, son provocaciones destinadas a crear enfrentamiento y a deslegitimar los esfuerzos de conservación.
¿Cree que es posible alcanzar un consenso entre los intereses ganaderos y la conservación del lobo?
Debería ser posible, ya que ambos sectores tienen más puntos en común de lo que parece. La administración tiene un papel fundamental para facilitar el diálogo y promover soluciones que satisfagan a ambas partes.
¿Qué iniciativas específicas propondía para que las comunidades rurales se beneficien directamente de la presencia del lobo?
La eliminación de enfermedades animales y la regulación de poblaciones de venados y jabalíes son beneficios indirectos. Además, el turismo de observación de fauna, como ocurre con el oso en Somiedo o el lobo en Zamora, puede ser una fuente de ingresos significativa.
Entonces, dicho todo esto, ¿cómo valora la inclusión del lobo en el LESPRE (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial) y su efectividad en los últimos años, ahora que el Gobierno de Asturias valora sacar a este animal de la lista?
La inclusión en el LESPRE ha sido efectiva para la expansión de la especie, pero insuficiente en términos de prevención del furtivismo. La medida tiene una base científica, ecológica y cultural que va más allá del número de manadas. La utilización política del estudio y los datos es evidente.
¿Qué futuro imagina para la convivencia entre lobos y humanos en Asturias?
En un escenario ideal, se fomentaría la educación ambiental y el respeto por el lobo como parte esencial del ecosistema. Habría un compromiso conjunto de ganaderos, administración y sociedad para implementar medidas de protección, garantizar indemnizaciones justas y valorar el papel del lobo en el equilibrio del medio natural.
