En esta línea podemos poner de ejemplo algunas noticias recientes como la que publicaba El Norte de Castilla poniendo en boca de una conductora «cuando vi lo que era me asusté», el breve texto de La Nueva España, atemorizando con el relato de un vecino que afirma que «el ataque fue a 200 metros del pueblo. Cuando no tenga qué comer, irá a por las personas», o el diario El Progreso, que recurre a una «noticia» de hace 150 años con un titular de película de miedo que dice «quince muertos por ataques de lobos: la pesadilla de Chantada».
Después están las revistas de escopeteros como Club de Caza, que nos deleita con noticias diarias del estilo de «los lobos siembran el terror en las calles de Cantabria» y «un lobo devora a su presa en una zona residencial junto a un parque infantil», o nos descubren que los lobos no son vegetarianos con titulares como «los lobos comen perros, gatos y gallinas y no manzanas» y otros tan trágicos como que «un lobo entra en un pueblo y se lleva a un perro delante de su dueño», noticias que en la mayoría de los casos exageran sin medida los hechos o se refieren a lugares fuera de España y son relatos sin contrastar.
Por último tenemos a los opinadores profesionales. Sirva de ejemplo el inefable Alfonso Ussía y su deleznable artículo en El Debate «Lobos costeros», una joya del periodismo basura, entre otras muchas que se pueden encontrar en la red.
Esta línea editorial es una constante de estos y otros medios que defienden los intereses de ganaderos y cazadores desde que el lobo está totalmente protegido y no se puede «gestionar», eufemismo utilizado para no hablar directamente de matar lobos.
Pero la realidad es más terca y, aunque algunos se empeñen en acusar al lobo con noticias falsas, no hay registros oficiales ni documentados de ataques de lobos a humanos en España en lo que llevamos del siglo XXI ni en el siglo XX. Aunque históricamente se han reportado casos de ataques en siglos anteriores, la evidencia científica y documental muestra que, en tiempos modernos, el lobo ibérico (Canis lupus signatus) no representa una amenaza real para las personas.
¿Por qué no hay ataques de lobos a humanos en la actualidad?
Comportamiento natural del lobo
El lobo ibérico es una especie esquiva que evita activamente la presencia humana.
Prefiere presas silvestres (ciervos, corzos, jabalíes, conejos) y, en menor medida, ganado en zonas donde la ganadería extensiva es común.
Desaparición de contextos de riesgo históricos
En los siglos XVIII y XIX, algunos ataques documentados ocurrieron en contextos de hambruna extrema o enfermedades como la rabia.
La mejora en la gestión de la fauna, la erradicación de la rabia en lobos en España y la reducción de la interacción directa entre lobos y humanos han eliminado prácticamente este riesgo.
Evidencia científica y registros oficiales
No existen informes de ataques de lobos a personas en bases de datos oficiales como los informes de conservación de fauna del MITECO ni en estudios científicos recientes sobre la especie en España.
Tampoco hay registros en comunidades autónomas donde el lobo es abundante (Castilla y León, Galicia, Asturias, Cantabria).
Ataques históricos (anteriores al siglo XX)
En documentos antiguos se mencionan algunos ataques, pero en muchos casos las fuentes son poco fiables o mitificadas.
Algunos ataques documentados en siglos pasados podrían estar relacionados con lobos enfermos de rabia, una enfermedad que ya no está presente en la fauna silvestre española.
El lobo no supone ningún riesgo para las personas
A diferencia de otros grandes carnívoros en el mundo, el lobo ibérico no representa un peligro para los humanos en España hoy en día. Su instinto natural lo lleva a evitar cualquier encuentro con personas. Hay que combatir los bulos y mentiras dirigidos a criminalizar al lobo con el solo objetivo de matar lobos.
Argumentos frente a la mentira
