Cerrar menú
  • Inicio
    • Quiénes somos
  • Información
    • Taxonomía
    • Biología
    • El lobo en la península ibérica
    • Estatus legal
  • Noticias
  • Opinión
  • Divulgación
    • Documentales





Telegram Facebook Instagram Bluesky
LOBO IBÉRICOLOBO IBÉRICO
Telegram Facebook Instagram Bluesky
  • Inicio
    • Quiénes somos
  • Información
    • Taxonomía (Canis lupus signatus)
    • Biología
    • El lobo en la península ibérica
    • Estatus legal
  • Noticias
  • Opinión
  • Divulgación
    • Documentales
LIBROS Contacto
LOBO IBÉRICOLOBO IBÉRICO

Casi la mitad de los lobos analizados en Italia presentan ascendencia de perro: una amenaza genética que obliga a mirar también al lobo ibérico

El lobo italiano se enfrenta a una amenaza invisible: la pérdida de su identidad genética. Durante décadas, la recuperación del lobo en Italia ha sido considerada uno de los grandes éxitos de la conservación de grandes carnívoros en Europa.
Iniciativa Popular por el LOBO 16 de agosto de 2026

Una población que llegó a encontrarse al borde de la extinción consiguió sobrevivir gracias a la protección legal y a los cambios sociales y ambientales que permitieron su recuperación. Pero ahora, cuando el lobo italiano vuelve a ocupar buena parte de sus antiguos territorios, una nueva amenaza está obligando a los científicos a mirar mucho más allá del número de animales que existen sobre el terreno.

La amenaza no llega necesariamente en forma de rifle, veneno o pérdida directa de hábitat. Es mucho más silenciosa. Está escrita en el ADN.

Un estudio publicado en Biological Conservation por Rita Lorenzini y colaboradores ha encontrado una proporción extraordinariamente elevada de ascendencia de perro en las muestras genéticas de lobos de la Italia peninsular. Los investigadores analizaron 748 muestras obtenidas de lobos encontrados muertos o rescatados entre 2020 y 2024, además de 26 muestras históricas recogidas entre 1993 y 2003. El resultado fue sorprendente: el 46,7 % de las muestras recientes presentaban algún grado de ascendencia de perro.

Pero detrás de ese porcentaje hay una realidad mucho más compleja.

Los investigadores distinguieron entre animales considerados híbridos recientes, que representan el 29,5 % de la muestra, y lobos con introgresión genética más antigua, correspondiente a generaciones anteriores de retrocruzamiento, que supone otro 17,2 %. Además, encontraron algunos individuos compatibles con cruces de primera generación, lo que indica que la hibridación no pertenece únicamente al pasado: continúa produciéndose en la actualidad.

No estamos hablando simplemente de “lobos con aspecto de perro”

Una de las cuestiones que más fácilmente puede distorsionar este debate es pensar que un híbrido puede reconocerse a simple vista. No es así. El trabajo científico señala precisamente que las características externas no permiten identificar con fiabilidad a los animales híbridos. Un pelaje determinado, una forma de la cabeza o cualquier otra característica morfológica no constituye una prueba suficiente de ascendencia canina. Para determinar el origen genético resulta necesario recurrir a herramientas moleculares.

«Para determinar el origen genético resulta necesario recurrir a herramientas moleculares»

Paolo Ciucci, biólogo del Departamento de Biología y Biotecnología «Charles Darwin» de la Universidad Sapienza de Roma y uno de los investigadores que participan en el estudio, ha insistido precisamente en esta dificultad: las generaciones posteriores de híbridos y los sucesivos retrocruzamientos con lobos hacen que la identificación mediante la apariencia resulte especialmente problemática. Un animal puede conservar características externas perfectamente compatibles con un lobo y, sin embargo, presentar en su genoma señales de ascendencia canina que no pueden detectarse mediante la simple observación.

En el estudio italiano se utilizaron 23 loci autosómicos STR y cinco loci ligados al cromosoma Y en los machos, comparando los resultados con poblaciones de referencia de lobos y perros. Esa metodología permitió separar los lobos no admixados de los híbridos recientes y de los animales que conservaban señales de introgresión de generaciones anteriores.

Esto es importante porque demuestra hasta qué punto puede resultar engañosa una clasificación basada exclusivamente en la apariencia de los animales. La genética permite descubrir una historia que los ojos no pueden ver.

Además, Ciucci lleva años investigando esta cuestión. Ya en 2021, desde la Universidad Sapienza, advertía de que la hibridación entre lobos y perros podía estar siendo infravalorada debido precisamente a la dificultad de identificar los híbridos y, especialmente, a la complejidad de reconocer los sucesivos retrocruzamientos.

Una situación que no parece comparable con la del lobo ibérico

El dato italiano ha generado titulares extraordinariamente llamativos, pero sería un error trasladarlo directamente a España. Y aquí es donde el artículo puede adquirir una especial relevancia para nuestra realidad.

Los datos disponibles sobre el lobo ibérico permiten establecer una diferencia importante con el escenario que acaba de describirse en Italia. La existencia de hibridación entre lobos y perros en la Península Ibérica está científicamente documentada desde hace años, pero las investigaciones más recientes muestran que no estamos ante una situación equivalente a la detectada actualmente en determinadas zonas de Italia.

Un estudio genómico publicado en Molecular Ecology por Diana Lobo, José Vicente López-Bao y Raquel Godinho analizó 68 lobos contemporáneos y 54 muestras históricas y confirmó que lobos y perros continúan formando dos grupos genéticos claramente diferenciados en la Península Ibérica.

Los investigadores identificaron 15 híbridos en el conjunto de muestras analizadas y, al combinar sus resultados con investigaciones anteriores, estimaron una prevalencia del 7,8 % entre los individuos contemporáneos estudiados. Además, el 92,3 % de los casos de hibridación contemporánea se localizaron en los bordes del área de distribución del lobo, precisamente donde el contacto entre poblaciones de lobos en expansión y perros puede resultar más frecuente. Los propios autores advierten, no obstante, de que estas cifras no deben interpretarse como una estimación directa de la prevalencia de hibridación en toda la población ibérica, ya que dependen de las muestras disponibles y del diseño del estudio.

Esta cautela es importante: no sería científicamente correcto comparar directamente el 7,8 % estimado para las muestras ibéricas con el 46,7 % obtenido en las muestras analizadas en Italia como si ambos estudios hubieran utilizado exactamente la misma metodología o fueran representativos de poblaciones equivalentes. Lo verdaderamente relevante es que el análisis genómico confirma que la población ibérica mantiene una diferenciación genética clara respecto al perro y presenta niveles de introgresión canina relativamente bajos, una situación que contrasta con la extraordinaria magnitud detectada actualmente en las muestras de lobo italiano.

«La población ibérica mantiene una diferenciación genética clara respecto al perro y presenta niveles de introgresión canina relativamente bajos»

Por tanto, la existencia de híbridos en la Península Ibérica no significa que el lobo ibérico esté perdiendo su identidad genética, ni permite trasladar automáticamente a España la situación que se está observando en Italia. Precisamente por eso resulta tan importante mantener un seguimiento genético continuado de nuestras poblaciones, especialmente en las zonas periféricas y de expansión, para detectar cualquier cambio antes de que pueda convertirse en un problema de conservación de mayor dimensión.

La hibridación entre lobos y perros está documentada tanto en Italia como en la Península Ibérica, pero la situación no es comparable. Mientras en determinadas zonas de Italia se ha detectado una elevada presencia de ascendencia canina, los estudios genómicos muestran que el lobo ibérico continúa siendo una población genéticamente diferenciada. La conservación exige estudiar y prevenir la hibridación, especialmente mediante el control de los perros asilvestrados y la protección de poblaciones de lobos estables y conectadas.

La gran paradoja: la historia genética del lobo ibérico es más compleja de lo que pensábamos

La cuestión se vuelve todavía más interesante con una investigación publicada en 2025 y liderada por la Estación Biológica de Doñana-CSIC.

El trabajo encontró que el genoma del lobo ibérico conserva un pequeño pero significativo legado genético procedente de antiguos encuentros con perros. Pero, lejos de interpretar automáticamente esa circunstancia como una amenaza, los investigadores plantean que algunos de esos genes podrían haber contribuido a determinadas adaptaciones del lobo ibérico, incluyendo aspectos relacionados con el sistema inmunitario y el comportamiento.

La conclusión es extraordinariamente importante: no toda presencia de genes de perro significa necesariamente que una población de lobos esté perdiendo su identidad.

La hibridación es un fenómeno evolutivo complejo. Puede ser perjudicial cuando se produce a gran escala, se mantiene durante generaciones y termina diluyendo las características genéticas propias de una población. Pero determinados intercambios genéticos antiguos y limitados pueden incluso haber contribuido a la adaptación de una población. Por eso no podemos reducir el debate a una frase tan sencilla como: “Tiene genes de perro, por tanto ya no es un lobo.”

La genética no funciona así.

Italia demuestra que la escala importa

Precisamente por eso el caso italiano resulta tan preocupante. El problema no es descubrir que existe hibridación. Sabemos que lobos y perros pueden cruzarse. El problema es la escala que está alcanzando el fenómeno en determinadas poblaciones italianas.

Los investigadores señalan que las estimaciones anteriores de hibridación en el lobo italiano se situaban aproximadamente entre el 2 % y el 6 %. El nuevo estudio obtiene un 46,7 %, aunque los autores advierten que las diferentes metodologías y tipos de muestras hacen que las cifras no sean directamente comparables. Aun así, ambas aproximaciones coinciden en señalar que la población italiana presenta una introgresión canina mucho mayor de lo que se pensaba anteriormente.

Y existe un dato especialmente inquietante: se siguen encontrando híbridos recientes, lo que demuestra que el fenómeno continúa produciéndose. Los investigadores estiman que muchos de los eventos originales de hibridación se produjeron aproximadamente entre nueve y dieciséis años antes de la recogida de las muestras, pero la presencia de algunos híbridos de primera generación demuestra que el proceso no se ha detenido.

¿Por qué Italia?

La respuesta vuelve a llevarnos a una realidad profundamente transformada por el ser humano. El lobo italiano se recuperó en un paisaje muy diferente al que existía cuando la especie fue perseguida hasta quedar reducida a pequeños refugios. Las áreas naturales están hoy mucho más fragmentadas y existe una elevada presencia de perros domésticos asilvestrados o vagabundos en determinadas zonas.

En las regiones centrales y meridionales, donde la hibridación resulta especialmente elevada, coinciden precisamente poblaciones de lobos con una importante presencia de perros sin control. En una manada estable y socialmente estructurada, la probabilidad de que una loba se reproduzca con un perro puede ser relativamente baja. Pero cuando se producen alteraciones demográficas y sociales, cuando existen individuos aislados y cuando el entorno está lleno de perros libres, las oportunidades de cruzamiento aumentan.

«En una manada estable y socialmente estructurada, la probabilidad de que una loba se reproduzca con un perro puede ser relativamente baja»

La cuestión, por tanto, no puede separarse de cómo hemos transformado nosotros el territorio. El problema no lo ha creado el lobo. Lo ha creado un paisaje profundamente humanizado en el que animales domésticos y fauna silvestre entran en contacto de una manera que difícilmente se produciría en un ecosistema intacto.

La fragmentación de las manadas puede tener consecuencias genéticas

Este punto resulta especialmente interesante desde la perspectiva de la conservación. Una población de lobos no es simplemente un conjunto de individuos aislados. Los lobos viven en estructuras sociales complejas. Las manadas mantienen territorios, reproducen determinados individuos y regulan las relaciones entre sus miembros. Los jóvenes se dispersan y buscan nuevos territorios. Cuando una población mantiene una estructura social estable, existen mecanismos naturales que limitan determinados contactos entre lobos y perros.

Pero cuando esa estructura se deteriora, la situación puede cambiar. El propio estudio italiano advierte de que la hibridación entre lobos y perros puede constituir una amenaza especialmente importante en paisajes humanizados y que sus consecuencias pueden extenderse a otras poblaciones mediante la dispersión de individuos. Y aquí aparece una cuestión que debería ser tenida muy en cuenta en cualquier política de conservación del lobo: la fragmentación y desestructuración de las poblaciones no es necesariamente una solución para conservarlas. Puede generar nuevos problemas.

Las matanzas también pueden afectar al futuro genético del lobo ibérico

Existe otro aspecto que no podemos dejar fuera de este debate: qué consecuencias puede tener para la genética del lobo ibérico la elevada mortalidad provocada deliberadamente por el ser humano. No sería científicamente correcto afirmar que las decenas de lobos muertos en España durante el último año hayan provocado ya una pérdida genética que podamos cuantificar, porque para demostrarlo sería necesario comparar muestras genéticas tomadas antes y después de estas actuaciones. Pero sí existe suficiente conocimiento científico para entender por qué una mortalidad intensa y sostenida puede convertirse en un problema genético cuando afecta a poblaciones que ya arrastran una historia de persecución, reducción demográfica y fragmentación.

El lobo ibérico no parte de una situación genética completamente libre de riesgos. Un estudio genómico publicado en Molecular Ecology en 2023 demostró que el intenso declive sufrido por la población durante el siglo XX dejó una huella en su diversidad genética. Aquella persecución provocó un cuello de botella poblacional, y aunque la recuperación demográfica posterior permitió aumentar el número de individuos, el incremento de población no significa necesariamente que se recupere automáticamente toda la diversidad genética perdida.

Esta cuestión es especialmente importante porque el número de lobos que vemos sobre el territorio y el número de individuos que realmente contribuyen a la siguiente generación no son exactamente lo mismo. Desde el punto de vista genético importa el denominado tamaño efectivo de población: cuántos individuos participan realmente en la reproducción y cómo se distribuyen sus genes entre las generaciones. Una población puede mantener aparentemente un número considerable de animales y, sin embargo, presentar un tamaño efectivo mucho menor si la reproducción está concentrada en pocos grupos familiares, si existe aislamiento entre poblaciones o si se produce una elevada mortalidad selectiva de determinados individuos.

Por eso la eliminación continuada de lobos puede tener consecuencias que no aparecen inmediatamente en un censo. Si se mata repetidamente a ejemplares reproductores, se destruyen grupos familiares o se reduce la capacidad de determinadas manadas para mantener su estructura y producir nuevos individuos dispersantes, se puede estar alterando también el mecanismo natural mediante el cual los genes circulan por el territorio. Y sabemos que, pese a su extraordinaria capacidad de desplazamiento, las poblaciones de lobo pueden presentar niveles de flujo génico inferiores a los que cabría esperar y una estructura genética a escalas relativamente pequeñas. En el noroeste ibérico se han identificado precisamente agrupaciones genéticas y diferencias entre grupos relacionadas con una conectividad limitada.

«Si se mata repetidamente a ejemplares reproductores, se destruyen grupos familiares o se reduce la capacidad de determinadas manadas para mantener su estructura y producir nuevos individuos dispersantes, se puede estar alterando también el mecanismo natural mediante el cual los genes circulan por el territorio»

Esto introduce una paradoja especialmente preocupante. Un lobo que abandona su manada y se dispersa puede ser mucho más que un individuo que busca un nuevo territorio: puede ser un vehículo de intercambio genético entre poblaciones. Los ejemplares dispersantes permiten que genes procedentes de un grupo reproductor lleguen a otro, reduciendo el aislamiento y contribuyendo a mantener la diversidad. Si la mortalidad humana aumenta, si se eliminan reproductores o si se fragmentan las manadas, se puede dificultar precisamente ese proceso. Un estudio específico sobre la gestión letal del lobo ibérico ya advertía de que la mortalidad provocada por el ser humano puede dificultar la recuperación y la expansión de las poblaciones, afectando a la dispersión y al establecimiento de ejemplares en nuevos territorios.

Y aquí es donde lo ocurrido durante el último año en comunidades como Cantabria y Asturias adquiere una dimensión que va mucho más allá del número de animales muertos. En Cantabria, por ejemplo, durante la temporada 2025-2026 se contabilizaron 42 lobos muertos, de los cuales 38 correspondieron a controles poblacionales, y el Gobierno autonómico ha establecido además un nuevo cupo de hasta 30 ejemplares adicionales durante 2026. No se trata, por tanto, de un episodio aislado de mortalidad, sino de una política que pretende mantener una presión letal continuada sobre la población. Si esta presión se prolonga durante años, el riesgo no debe evaluarse únicamente contando cuántos lobos quedan, sino estudiando qué individuos se están eliminando, qué grupos familiares resultan afectados, cuántos reproductores desaparecen y cómo repercute todo ello sobre la conectividad genética de la población.

Matar lobos no solo reduce el número de animales sobre el terreno: una presión letal continuada puede desestructurar manadas, reducir el número de reproductores y dificultar el flujo genético entre poblaciones. El futuro del lobo ibérico no depende únicamente de cuántos lobos queden, sino de que las poblaciones mantengan su diversidad genética, su conectividad y su capacidad para seguir evolucionando.

Además, la mortalidad no afecta necesariamente de la misma manera a todos los individuos. La pérdida de una hembra reproductora no equivale demográficamente a la desaparición de un ejemplar que todavía no ha participado en la reproducción; del mismo modo, eliminar varios individuos de una misma manada puede tener consecuencias muy diferentes a una mortalidad dispersa entre numerosos grupos. Desde el punto de vista de la conservación genética, importa tanto el número de animales muertos como quiénes son, dónde viven, qué relación tienen con otros grupos y qué papel desempeñaban en la reproducción y en el intercambio de genes.

Por eso resulta especialmente preocupante que las políticas de persecución se planteen mediante cupos numéricos generales, sin que el debate público incorpore una evaluación genética de sus consecuencias. Un porcentaje de una población estimada no dice por sí mismo qué impacto tendrá sobre la diversidad genética. Dos poblaciones que pierdan exactamente el mismo número de individuos pueden experimentar consecuencias completamente diferentes dependiendo de su estructura, conectividad, parentesco y distribución reproductiva.

La literatura científica ya ha mostrado, además, que la pérdida de diversidad genética y la fragmentación pueden favorecer un aumento de la consanguinidad, especialmente en poblaciones pequeñas o aisladas. Por eso, si España pretende conservar a largo plazo al lobo ibérico, no debería limitarse a preguntarse cuántos ejemplares puede perder una población cada año. Debería preguntarse qué pérdida de diversidad genética puede soportar, qué tamaño efectivo necesita, qué niveles de conectividad debe mantener y qué mortalidad humana es compatible con esos objetivos.

Y esto resulta todavía más importante cuando se habla de ampliar o mantener las “extracciones” durante los próximos años. El efecto acumulativo es la cuestión fundamental. Una sola temporada de mortalidad elevada puede no dejar una huella genética detectable; varias temporadas consecutivas sí pueden alterar progresivamente la estructura demográfica, reducir el número de reproductores, incrementar el aislamiento entre grupos y dificultar el flujo génico. La experiencia de otras poblaciones de lobos demuestra que la aparente recuperación numérica no debe confundirse automáticamente con una recuperación genética completa.

Por eso, antes de continuar aumentando la presión sobre una población que ya sufrió un importante cuello de botella histórico, España debería hacer exactamente lo contrario: aumentar el conocimiento genético de sus poblaciones de lobo, establecer programas de seguimiento molecular a largo plazo y evaluar científicamente las consecuencias de la mortalidad antropogénica. No podemos permitirnos repetir el error histórico de mirar únicamente el número de animales mientras ignoramos qué está ocurriendo dentro de sus genes.

«España debería hacer exactamente lo contrario: aumentar el conocimiento genético de sus poblaciones de lobo, establecer programas de seguimiento molecular a largo plazo y evaluar científicamente las consecuencias de la mortalidad antropogénica»

Si la conservación genética depende de mantener poblaciones conectadas, reproductivamente funcionales y con suficiente diversidad, resulta difícil entender cómo puede contribuir a ese objetivo una política basada en eliminar repetidamente individuos y desestructurar manadas. La pregunta, por tanto, vuelve a ser inevitable: ¿estamos solucionando un problema o estamos creando otros que tardaremos décadas en detectar?

Una amenaza que no se soluciona persiguiendo al lobo

Esta conclusión es fundamental. Si el problema de la hibridación aumenta cuando existen lobos aislados y abundancia de perros sin control, perseguir al lobo puede ser precisamente una estrategia contraproducente.

Eliminar individuos no soluciona la presencia de perros. No reduce la disponibilidad de perros vagabundos. No restaura la estructura social de las manadas. No elimina las causas que favorecen los encuentros entre ambas especies. Y, en determinadas circunstancias, una mayor mortalidad puede contribuir precisamente a aumentar la fragmentación y la dispersión.

La respuesta lógica debería ser actuar sobre la causa del problema: Controlar la población de perros asilvestrados, evitar abandonos., Garantizar la identificación y tenencia responsable de perros, reducir los perros libres en zonas de presencia de lobo, mejorar el seguimiento genético y conservar poblaciones de lobos suficientemente estructuradas y conectadas.

El riesgo de una “invasión genética”

Los autores del estudio utilizan un concepto especialmente preocupante: genomic swamping, o sustitución progresiva del patrimonio genético propio de una población por genes procedentes de otra. No significa que Italia haya llegado ya a ese punto. De hecho, el propio artículo científico señala que aproximadamente el 53 % de las muestras analizadas correspondieron a lobos no admixados, y los autores indican expresamente que no se ha producido todavía una sustitución genética completa.

Ciucci considera que el nivel de hibridación detectado en Italia constituye una amenaza seria para la integridad genética de la población, especialmente porque el estudio no solo identifica animales con ascendencia canina antigua, sino también híbridos recientes, lo que demuestra que el proceso continúa produciéndose. El problema, por tanto, no pertenece exclusivamente al pasado: existe un flujo genético entre perros y lobos que puede seguir acumulándose generación tras generación mediante sucesivos retrocruzamientos.

Precisamente por eso el estudio debe interpretarse como una señal de alarma, no como una declaración de que el lobo italiano haya desaparecido genéticamente. La situación todavía puede abordarse, pero requiere actuar sobre las causas y requiere hacerlo antes de que el proceso alcance un punto difícilmente reversible.

 El caso italiano debería encender las alarmas en toda Europa

La importancia del estudio trasciende las fronteras italianas.

El lobo europeo está experimentando una recuperación después de siglos de persecución, pero esa recuperación se produce dentro de paisajes profundamente modificados por el ser humano. Las poblaciones crecen y recolonizan territorios, pero al mismo tiempo se encuentran con carreteras, infraestructuras, fragmentación del hábitat, contaminación genética, perros asilvestrados y nuevas presiones humanas.

«El lobo europeo está experimentando una recuperación después de siglos de persecución, pero esa recuperación se produce dentro de paisajes profundamente modificados por el ser humano»

El caso italiano demuestra que la conservación del lobo no puede medirse únicamente contando cuántos individuos existen.

También debemos preguntarnos: ¿Qué diversidad genética tienen? ¿Están conectadas las poblaciones? ¿Mantienen su identidad genética? ¿Existe introgresión? ¿Dónde se concentra? ¿Está aumentando? ¿De dónde procede? ¿Y cuáles son las causas que la favorecen? La conservación moderna necesita responder a todas esas preguntas.

Y aquí España debería mirar a Italia

El caso italiano tiene una lectura especialmente importante para España, no porque la situación sea idéntica; no lo es. Precisamente porque los estudios disponibles muestran diferencias importantes. En el lobo ibérico se ha demostrado la existencia de hibridación, pero también se ha comprobado que lobos y perros mantienen una diferenciación genética clara y que el fenómeno se concentra especialmente en áreas periféricas.

Esto significa que España tiene algo que Italia, en determinados territorios, parece haber perdido parcialmente: tiempo para prevenir que la hibridación alcance una dimensión semejante. Pero para aprovecharlo hay que estudiar el problema, no negarlo y mucho menos esperar a que sea demasiado tarde.

El lobo ibérico no necesita más persecución: necesita investigación genética

Si algo demuestra el caso italiano es que conocer el número de lobos no es suficiente. España necesita programas de seguimiento genético a largo plazo, necesitamos saber cómo evoluciona la diversidad genética del lobo ibérico, necesitamos identificar dónde se producen los cruces con perros, necesitamos saber si se concentran en poblaciones periféricas, necesitamos estudiar si existen zonas de especial riesgo y, por último, necesitamos conocer qué consecuencias tienen esas hibridaciones sobre el comportamiento, la reproducción y la estructura de las poblaciones.

Todo ello debería formar parte de una estrategia moderna de conservación ya que resulta absurdo invertir enormes recursos en contar lobos y, al mismo tiempo, conocer mucho menos sobre qué lobos estamos contando desde el punto de vista genético.

No todos los genes de perro son iguales ni toda hibridación significa lo mismo

La investigación española aporta aquí una lección que no deberíamos olvidar. El estudio de 2025 liderado por la Estación Biológica de Doñana encontró genes de origen canino en el lobo ibérico que podrían estar relacionados con determinadas adaptaciones. Los investigadores señalan que el lobo ibérico constituye una población diferenciada y valiosa que ha evolucionado de manera particular en la Península. Esto introduce una enorme complejidad en el debate.

No podemos establecer una frontera genética artificial y decir que cualquier gen procedente de perro convierte automáticamente a un lobo en algo diferente. La evolución no funciona mediante compartimentos estancos. La cuestión realmente importante es la cantidad, el origen, la antigüedad, la distribución y las consecuencias funcionales de esa introgresión. Una pequeña cantidad de genes incorporados hace miles de años no tiene necesariamente las mismas consecuencias que una hibridación intensa y recurrente que afecta a casi la mitad de una población.

Italia y España constituyen precisamente dos escenarios que permiten comprender esta diferencia.

La verdadera amenaza no es la existencia de híbridos: es perder una población diferenciada

El objetivo de la conservación no debería ser conseguir una pureza genética absolutamente imposible en una especie que comparte una historia evolutiva tan estrecha con el perro. El objetivo debería ser mantener poblaciones de lobos silvestres viables, funcionales y genéticamente diferenciadas, conservando su diversidad y sus características ecológicas. Por eso la situación italiana merece atención: una cosa es encontrar ocasionalmente un híbrido y otra muy distinta es que la introgresión alcance prácticamente la mitad de las muestras analizadas y que continúen apareciendo híbridos recientes. Eso sí constituye una señal de alarma.

«El objetivo debería ser mantener poblaciones de lobos silvestres viables, funcionales y genéticamente diferenciadas, conservando su diversidad y sus características ecológicas»

Y hay una paradoja que no deberíamos ignorar

Durante siglos hemos perseguido al lobo porque supuestamente representaba una amenaza para nuestra forma de vida. Ahora que hemos conseguido recuperar algunas poblaciones, descubrimos que hemos transformado tanto el territorio que estamos generando nuevos problemas para ellas.

Primero casi exterminamos al lobo. Después destruimos buena parte de sus hábitats. De esta manera fragmentamos sus poblaciones. Y ahora descubrimos que la presencia masiva de animales domésticos abandonados puede estar alterando incluso su patrimonio genético. La historia resulta casi absurda. El problema vuelve a estar en nosotros, no en el lobo.

Conservar al lobo significa conservar también su identidad

La conservación de una especie no consiste simplemente en conseguir que haya más ejemplares. Consiste en garantizar que la población mantiene las características biológicas, ecológicas y evolutivas que la convierten en esa especie y en esa población concreta. Por eso el estudio italiano es tan importante, ya que introduce una nueva dimensión en el debate europeo sobre el lobo: la conservación genética. Y también porque demuestra que una población puede aparentemente recuperarse en número y, al mismo tiempo, enfrentarse a una amenaza mucho más silenciosa.

La genética no aparece en los censos, ni se ve en las fotografías. Tampoco puede determinarse observando a un animal con prismáticos. Pero está ahí y puede determinar el futuro de una población.

Italia debería ser una advertencia, no un precedente

El estudio de Lorenzini y sus colaboradores no debería utilizarse para alimentar nuevos discursos contra el lobo, al contrario. Debería servir para demostrar que la solución no pasa por perseguir al depredador, sino por actuar sobre las causas humanas que están favoreciendo la hibridación. Si existen perros asilvestrados, hay que actuar sobre ellos. Si existen abandonos, hay que combatirlos. Si existen poblaciones de perros sin control, deben gestionarse. Si existen zonas de riesgo, deben ser monitorizadas. Y si existen poblaciones de lobos vulnerables, deben ser estudiadas genéticamente.

La respuesta no puede ser matar lobos porque matar lobos no elimina ni un solo gen de perro. No elimina un solo perro abandonado ni modifica una sola causa de hibridación. Y puede, paradójicamente, contribuir a desestructurar precisamente las poblaciones cuya integridad genética queremos conservar.

El futuro del lobo se decide también en el ADN

La historia que llega desde Italia es una advertencia para toda Europa. La recuperación del lobo no termina cuando vuelve a ocupar un territorio. Ahí empieza otra etapa. Hay que garantizar que las poblaciones sean viables, estén conectadas, mantengan su diversidad genética y conserven su identidad evolutiva. Italia nos muestra lo que puede ocurrir cuando durante décadas no se aborda adecuadamente la hibridación con perros.

España, por su parte, todavía dispone de una oportunidad para estudiar el problema y prevenirlo. Y el lobo ibérico, como demuestra la investigación genética más reciente, es precisamente una población extraordinariamente valiosa y singular. Por eso debemos abandonar definitivamente una visión simplista de la conservación basada únicamente en contar animales.

Hay que contar lobos, pero también hay que estudiar sus genes.

Hay que proteger sus territorios, mantener conectadas sus poblaciones y reducir las causas humanas que favorecen la hibridación, porque conservar al lobo no significa simplemente conseguir que sobreviva. Significa conseguir que siga siendo lobo. Y quizá esa sea una de las mayores lecciones que nos llega hoy desde Italia.


Referencias

  • Genetic evidence reveals extensive wolf-dog hybridisation in peninsular Italy: warnings against ineffective management – Biological Conservation, 2026
  • Genetic evidence reveals extensive wolf-dog hybridisation in peninsular Italy – Repositorio de la Universidad Sapienza de Roma
  • Genetic evidence reveals extensive wolf-dog hybridisation in peninsular Italy – texto completo del estudio
  • The population bottleneck of the Iberian wolf impacted genetic diversity but not admixture with domestic dogs: A temporal genomic approach – Molecular Ecology, 2023
  • The population bottleneck of the Iberian wolf impacted genetic diversity but not admixture with domestic dogs – PubMed
  • The population bottleneck of the Iberian wolf impacted genetic diversity but not admixture with domestic dogs – Universidad de Oviedo
  • Genetic evidence for multiple events of hybridization between wolves and domestic dogs in the Iberian Peninsula – Molecular Ecology, 2011
  • Genetic evidence for multiple events of hybridization between wolves and domestic dogs in the Iberian Peninsula – PubMed
  • Spatial assessment of wolf-dog hybridization in a single breeding period – Scientific Reports, 2017
  • Spatial assessment of wolf-dog hybridization in a single breeding period – texto completo en PubMed Central
  • Potential Adaptive Introgression From Dogs in Iberian Grey Wolves – Molecular Ecology, 2025
  • Los lobos ibéricos tendrían una naturaleza única, resultado de la hibridación con perros en el pasado – Estación Biológica de Doñana-CSIC
  • Wolf: hybridisation with domestic dogs threatens species conservation – Sapienza Università di Roma
  • Lupo: l’ibridazione con il cane domestico mette a rischio la conservazione della specie – Sapienza Università di Roma
  • Estimating Admixture at the Population Scale: Taking Imperfect Detectability and Uncertainty in Hybrid Classification Seriously – The Journal of Wildlife Management
  • Paolo Ciucci – Universidad Sapienza de Roma
  • The population bottleneck of the Iberian wolf impacted genetic diversity but not admixture with domestic dogs: A temporal genomic approach – Molecular Ecology (2023)
  • Genetic structure and connectivity of the Iberian wolf population – Scientific Reports
  • Resolución de 2 de abril de 2025, por la que se establece el cupo de extracción de ejemplares de lobo en Cantabria para la temporada 2025-2026
  • Cantabria establece un cupo máximo de 30 “extracciones” de lobo hasta final de año – Europa Press
  • Orden DES/08/2026, de 11 de marzo, por la que se aprueba el Plan de Gestión del Lobo en Cantabria
COMPARTIR Telegram Facebook Twitter WhatsApp Bluesky Copiar enlace
Artículo anterior13 de agosto, Día Internacional del Lobo: una jornada para celebrar al gran depredador
Siguiente artículo Cuando arde el monte, no solo arden los árboles: incendios, fauna salvaje y el impacto sobre el lobo ibérico

ARTÍCULOS RELACIONADOS

El lobo en las noticias. ¿Información o manipulación?

12 de septiembre de 2026

¿Qué come realmente el lobo ibérico? El ADN oculto en sus heces permite descubrirlo

9 de septiembre de 2026

¿Dónde están los lobos de Euskadi y Navarra?

2 de septiembre de 2026
Anadir comentario
Deja una respuesta Cancelar respuesta

Hosting Web

MATAR, el libro

NATURALEZA, POLÍTICA Y CORRUPCIÓN. Un entramado en el que el lobo es la víctima y el lobby de la caza, el verdugo.
Un libro de Ricardo Fanjul.


GUÍA para ver lobos

Publicación gratuita descargable que busca minimizar los impactos de una actividad como la observación de lobos en su hábitat.
Una obra de Javier Talegón, de LLOBU ecoturismo.


También te puede interesar

El lobo en las noticias. ¿Información o manipulación?
¿Dónde están los lobos de Euskadi y Navarra?
¿Qué protegen los agentes medioambientales?
Asturias prepara la muerte de hasta 67 lobos: un nuevo plan que convierte la «gestión» de la especie en una política de persecución

Iniciativa Popular por el LOBO es una agrupación de ciudadanas y ciudadanos que trabajamos en defensa del medio ambiente y, sobre todo, en defensa del lobo.

No cobramos ningún tipo de subvención o ayuda y todos los gastos derivados de nuestra actividad son costeados con la aportación de sus miembros, lo que nos proporciona absoluta libertad para actuar sin presiones ni compromisos.

LOBO IBÉRICO
Telegram Facebook Instagram Bluesky
  • Aviso legal
  • Política de cookies
© 2026 Sitio web de la Iniciativa Popular por el LOBO.

Escribe arriba y pulsa Enter para buscar. Pulsa Esc para cancelar.

Usamos cookies para asegurar que te damos la mejor experiencia en nuestra web. Si continúas usando este sitio, asumiremos que estás de acuerdo con ello.