La «asociación» Asturias Ganadera, entidad de la que, por cierto, no hemos encontrado nada sobre su inscripción en el registro de asociaciones, se autodenomina como «una plataforma apartidista y apolítica de ganaderos asturianos que ante los problemas que afectan al sector y la inoperancia de políticos y sindicatos decidimos unir fuerzas para perseverar y mantener nuestro digno medio de vida.»
Esto, como en la vida real, nos recuerda a aquellos que dicen que no entienden de política, que son apolíticos, pero que después ya sabemos a quién votan siempre.
Al hilo de los dos lobos asesinados aparecidos en Ponga, Asturias Ganadera a través de una publicación realizada el pasado lunes en su página de Facebook reclama la recuperación de los controles poblacionales del lobo hasta que su presencia sea «compatible con la actividad ganadera local». Ante la aparición de los cadáveres de dos lobos colgados en el concejo de Ponga, los responsables del colectivo han aclarado que no comparten «los métodos utilizados para denunciar la situación, por crítica que sea esta».
No obstante, a pesar de la «crítica» a la acción del pasado sábado, a continuación justifican lo ocurrido al asegurar que entienden y también sufren «la desesperación ante la impotencia de encontrar recurrentemente a nuestros animales destrozados cuando subimos al monte o al lado de nuestras propias casas». Toda una declaración de intenciones.
Tampoco tienen reparo en apuntar, según su comunicado, a los culpables de este estado de crispación señalando a los «responsables primeros en Asturias a los diputados y senadores socialistas que votaron a favor de la inclusión del lobo en el LESRPE (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Especial Protección), comenzando por Adriana Lastra, actual delegada del Gobierno en Asturias, así como al presidente del gobierno regional, Adrián Barbón, como secretario general de la Federación Socialista Asturiana, porque su cobardía y silencio permitieron que se consumara este atentado contra la ganadería extensiva tradicional».
Asimismo, han exigido a los dirigentes de la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies y la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL), con nombre y apellido, para que no queden dudas, a los que ha calificado como «ecologistas de asfalto», que no se limiten «a criticar las reacciones extremas de algunas de las víctimas», sino que propongan «verdaderas soluciones alejadas de sus tópicos simplistas que hacen recaer siempre toda la responsabilidad sobre los ganaderos».
De las millonarias subvenciones que cobran a través de la PAC y otros incentivos para implementar la convivencia con el lobo no dicen ni una palabra. Y de la indemnizaciones que se cobran (seguramente un asunto pendiente de mejorar y agilizar, siempre que se certifique que los ataques son de lobo) tampoco.
Las soluciones están sobre la mesa: Atención al ganado, esto es, su negocio particular, medidas de protección, con perros, vallados y recogida nocturna de los animales.
El lobo es un bien común, Patrimonio Natural y Cultural. El ganado es un negocio privado y como tal, deben protegerlo, entre otras cosas porque están obligados por la ley.
