Además de su papel político, Soto ocupa el cargo de responsable de Medio Ambiente en COAG Zamora (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos), lo cual resulta profundamente contradictorio con su historial público de ataques al lobo ibérico (Canis lupus signatus), una especie clave en los ecosistemas ibéricos y protegida por la legislación española y europea.
Una postura incompatible con la conservación
Soto es ampliamente conocido por ser uno de los defensores más visibles de la caza del lobo en la Sierra de la Culebra. En lugar de promover modelos sostenibles como el turismo de observación de fauna —que genera empleo, atrae visitantes y conserva el patrimonio natural—, defiende sin tapujos las subastas de caza de lobos, modelo elitista, destructivo y ambientalmente insostenible.
En 2014, con motivo del I Festival Internacional del Lobo celebrado en la Sierra de la Culebra, Soto reaccionó con hostilidad. En sus propias palabras:
“Es que lo están organizando los mismos que están recaudando dinero para indultar a un lobo cuyo permiso de caza sale en la subasta de la Sierra de la Culebra, que nosotros mismos promovimos para conseguir recursos para la zona. Ahora quieren evitar que los cazadores cacen el lobo cuando ni siquiera se están cumpliendo los cupos de forma estricta, ya que todos los años quedan lobos sin cazar. En definitiva, nos quieren boicotear la subasta de caza de la Sierra de la Culebra y luego parece que tenemos la obligación de aplaudirles. Vamos a ver si nos aclaramos. Yo estoy donde tengo que estar porque soy ganadero y me debo a los ganaderos de mi pueblo, de mi comarca y de mi provincia.”
Estas declaraciones dejan clara su implicación directa en la promoción de las subastas para cazar lobos, una actividad muy lucrativa para unos pocos pero devastadora para los ecosistemas.
Las pintadas de 2018, una protesta social contra la caza del lobo
En noviembre de 2018, el local de su familia en Cional apareció con pintadas como “Lobo vivo”. Esta acción fue una protesta pública y simbólica ante su reiterada postura pro-caza y su desprecio hacia quienes defienden la conservación del lobo. En lugar de escuchar las demandas sociales, COAG se limitó a blindar su figura y pedir protección institucional para sus bienes, ignorando por completo el malestar social que genera este modelo de explotación del medio.
Un modelo anclado en el pasado
Durante años, la Junta de Castilla y León organizó subastas públicas donde se ofrecían permisos para abatir lobos por cifras de hasta 6.000 euros, pese a las advertencias de ecologistas y científicos sobre su impacto. Soto ha sido uno de sus principales defensores, mientras descalifica públicamente a quienes promueven el turismo de observación como alternativa sostenible.
Su visión del mundo rural se basa en un modelo caduco, extractivista y excluyente, donde la biodiversidad solo se valora si puede monetizarse a través de un rifle.
Por un consumo responsable con la conservación, no seas cómplice
La familia de José Manuel Soto gestiona un establecimiento hostelero en un enclave natural de altísimo valor ecológico. Consumir en su local es financiar directamente un discurso y una práctica que atentan contra el medio ambiente.
No es ético ni coherente alimentar económicamente a quienes:
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Promueven la caza de especies protegidas.
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Atacan públicamente a quienes defienden la conservación.
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Se oponen al ecoturismo, el modelo más justo y sostenible para la Sierra de la Culebra.
Hay alternativas en la zona, con negocios alineados con el respeto a la naturaleza y que sí trabajan por un turismo rural digno, abierto y con futuro.
Por todo ello, recomendamos los visitantes
✅ Consumir en negocios alternativos al bar de la playa fluvial de Cional, gestionado por la familia Soto, como acto de coherencia ética y ecológica.
y exigimos:
✅ Un posicionamiento claro por parte del PSOE y de COAG respecto a la continuidad de José Manuel Soto en sus cargos.
✅ El abandono definitivo del modelo cinegético como fuente de ingresos en la Sierra de la Culebra.
